viernes, 27 de julio de 2012

Un hombre...


Un hombre se sentó en una estación de metro en Washington DC y comenzó a tocar el violín, era una fría mañana de enero. Interpretó seis piezas de Bach durante unos 45 minutos. Durante ese tiempo, ya que era hora pico, se calcula que 1.100 personas pasaron por la estación, la mayoría de ellos en su camino al trabajo.

Tres minutos pasaron, y un hombre de mediana edad de dio cuenta de que había un m...úsico tocando. Disminuyó el paso y se detuvo por unos segundos, y luego se apresuró a cumplir con su horario.

Un minuto más tarde, el violinista recibió su primer dólar de propina: una mujer arrojó el dinero en la caja y sin parar, y siguió caminando.

Unos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escucharlo, pero el hombre miró su reloj y comenzó a caminar de nuevo. Es evidente que se le hizo tarde para el trabajo.

El que puso mayor atención fue un niño de 3 años. Su madre le apresuró, pero el chico se detuvo a mirar al violinista. Por último, la madre le empuja duro, y el niño siguió caminando, volviendo la cabeza todo el tiempo. Esta acción fue repetida por varios otros niños. Todos sus padres, sin excepción, los forzaron a seguir adelante.

En los 45 minutos que el músico tocó, sólo 6 personas se detuvieron y permanecieron por un tiempo. Alrededor del 20 le dieron dinero, pero siguió caminando a su ritmo normal. Se recaudó $ 32. Cuando terminó de tocar y el silencio se hizo cargo, nadie se dio cuenta. Nadie aplaudió, ni hubo ningún reconocimiento.

Nadie lo sabía, pero el violinista era Joshua Bell, uno de los músicos más talentosos del mundo. Él había interpretado sólo una de las piezas más complejas jamás escritas, en un violín por valor de 3,5 millones de dólares.

Dos días antes de su forma de tocar en el metro, Joshua Bell agotó en un teatro en Boston, donde los asientos tuvieron un promedio de $ 100.

Esta es una historia real. Joshua Bell tocando incógnito en la estación de metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de la gente. Las líneas generales fueron los siguientes: en un entorno común a una hora inapropiada: ¿Percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una de las posibles conclusiones de esta experiencia podrían ser:

Si no tenemos un momento para detenerse y escuchar a uno de los mejores músicos del mundo tocando la mejor música jamás escrita, ¿cuántas otras cosas nos estamos perdiendo?


Josh Nonnenmocher

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miércoles, 25 de julio de 2012

Se ha caido el jarrón


Se ha caído un jarrón, nunca, si se pega, va a quedar igual de bello que fue, sólo tendrá el valor de un recuerdo. Pero he pensado que en vez de reconstruirlo, me quedo con un pequeño cascote de su ruptura, eso hará que alguna vez pueda recordar.

No te quería cambiar, pero había cosas con las que no quería vivir.

Siempre me apenará lo que te apene, aunque no es el mejor momento, hoy, para quedar bien.

Espero que crezcas en espacios ilimitados, que sonrías y que disfrutes del amor.

Hay una distancia necesaria que marca la serenidad, que borra la exaltación.

Soy capaz de disfrutar con tu felicidad, y ese es un buen síntoma para mí.

No puedo ni quiero cambiar tu pasado, ni coaccionar tu futuro. Pero nuestro presente no me agrada. Uno no puede ir contra si mismo, y siempre debe optar por otros caminos que puedan garantizar mayor felicidad.

Sakkarah

lunes, 23 de julio de 2012

A ver...


A ver, ¿qué he aprendido hoy? Que cuando una llega al límite de su cansancio, basta con dejar de pensar ello y actuar para recuperar toda esa energía positiva, luminosa y alegre que quedó retenida. No somos máquinas, ni somos perfectos. Que en cada día hay un mundo, y que sin amor la vida no merece la pena ser vivida. Y que la mejor medicina es quererse a uno mismo para poder querer a los demás. La energía interna que podemos extraer con este simple principio es infinitamente grande.

Lyra

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sábado, 21 de julio de 2012

Dos cuerpos


Dos cuerpos tirados en la arena, bajo el juego de las olas, escondidas tras la espuma.

Uno lleno de pegatinas, con perdones y dulzuras, con esperanzas, y enfados. Otro, traspasado el corazón por una rama seca.

Sakkarah

miércoles, 18 de julio de 2012

Es cierto

Es cierto, estamos programados genética y cerebralmente,pero también cuenta el sello de nuestra experiencia individual, de manera que «estamos programados pero para ser únicos». En cuanto a la felicidad viene determinada por el grado de control que ejercemos sobre nuestra propia vida. El más infeliz de los mortales es el
que no controla nada de su destino.

Eduard Punset

martes, 17 de julio de 2012

sábado, 14 de julio de 2012

Su fantasma...


Su fantasma vaga sin poder ayudarme. Ahora que todo lo sabe de mí, se ve maniatado. Intenta romper el cristal que nos separa y tenderme una mano, regalarme un consuelo; pero es imposible.
Me basta con sentirlo, con saber que siempre le tuve, que le tengo, y le tendré, al menos hasta que yo muera.

Yo, una inconformista, como él lo fue en su día; pero él se sujetó a la vida, se la repensó, y eligió su holocausto hasta el final. Su único pago, nuestro amor. Mi camino se acaba, no me rindo, no me sujeto a la realidad. Quizá mi último día, unos segundos.

Se presentan las escenas ante mí, dando aldabazos. Quieren retener mi atención, al darse cuenta de que siempre ando dispersa. Me muevo en un mundo de sombras intentando encontrar una claridad que no es la mía. Quiero zarandear al destino, que se me presenta con una armadura de hierro. Un juego de luces y sombras siempre ante mis ojos, tras una tapia a la que nunca doy alcance. Allí bailan, suben y bajan, serpentean.

En medio, un foso. Al otro lado, el amor. La carrerilla me impele, pero yo echo el freno. Allí está siempre presente el miedo a la caída en el foso del olvido. A medias tintas yo cabalgo; ni salto, ni me tiro. El freno me aprieta ya mucho el alma, me asfixia.

Allí, mi amado fantasma, tras el cristal, y sin poder besarle.

Sakkarah

jueves, 12 de julio de 2012

Saber envejecer


Saber envejecer es una de las cosas más importantes y creo que envejecemos bien cuando nos volvemos más amables con nosotros mismos y menos críticos. A mi por ejemplo, cada vez me importa menos lo que piensen los demás. Me gusta cuidar la imagen, pero tampoco me quita el sueño. La alegría de espíritu retarda las arrugas... He aquí el secreto de la eterna juventud. Al estar bien por dentro, estamos guapos por fuera, y sin necesidad de operaciones costosas...

La vejez nos regala la libertad de ser más nosotros mismos.

Lyra

miércoles, 11 de julio de 2012

domingo, 8 de julio de 2012

El aire...


El aire nos mueve, y nosotros somos hojas arrancadas que en rimeros diferentes moramos, una sola ráfaga me ha llevado a ti. Hoy noto la pisada de una gran bota, pero no me importa, mi pecíolo alado te roza. Permíteme que, tras la lluvia, juntos nos sequemos. Vamos a habitar ese rincón apartado del viento, para que nada nos separe.

Cuando dejo perder mi mirada, somos aves, saltando por el parque, revoloteando a cada movimiento de unos pasos cercanos. Osadas, pudiéndonos librar de las pisadas, pudiéndonos besar en una rama.

Somos árbol, testigo de la vida bajo el sol. Tronco entrelazado, raíz profunda.

Somos sueño en mi mente loca, imaginación perfecta, vuelo escabroso. Te tengo, nadie puede evitarlo.

Sakkarah

sábado, 7 de julio de 2012

Aquí...


Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y con pobre mesa y casa,
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa,
y a solas su vida pasa,
ni envidiado ni envidioso.

Fray Luis de León

viernes, 6 de julio de 2012

miércoles, 4 de julio de 2012

Tengo...


Tengo que agrupar las palabras, intentar dosificarlas, contener la cascada de letras que lluevo sobre ti. Escasean las tuyas a mi mirada ávida de vocablos. No importa, nunca nos viene lo que no nos pertenece, lo que no se hizo para nosotros.

Estoy acostumbrada a dar el primer paso, a salir en busca de. No siento la caricia del alma que llega por sorpresa. Seguramente, si llega un día, me pillará ausente por haber partido yo a su encuentro.

Quizá escribirte sea el intento de mostrar lo que no podrías alcanzar en mí. Como airear mis estancias, abriendo ventanas para que te asomes creyendo que encontrarás algo que yo ya había perdido. Me vuelvo museo de cristales rotos, y exhibo miniaturas que escapan entre tus dedos.

Mis diminutas letras de grandes pensamientos, mis omisiones entre comas, sólo reclaman que te detengas un segundo, el único instante en que serás mío. Después continuaré mi ruta vacía, y rasgada con el eco de tu voz junto a otras voces, con los resultados de tus ratos de asueto en otras letras. El susurro constante de mi fatalidad.

Sakkarah

lunes, 2 de julio de 2012

Me pregunto


Me pregunto qué poseo verdaderamente.
Me pregunto qué subsistirá de mí después de mi muerte.
Nuestra vida es breve como un incendio. Llamas que se
olvidan,
cenizas que el viento dispersa: un hombre ha vivido

Omar Khayyam

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